El dólar oficial del Banco Central de Venezuela amaneció este martes 20 de octubre en 881,88 bolívares. Dicho así parece un número más. Puesto al lado de enero, no lo es.

Casi el triple en diez meses

En enero, la tasa BCV estaba en 301,37 bolívares por dólar, según la serie que recoge El Pitazo. Hoy está en 881,88. Eso es una subida de alrededor de 192% en lo que va de 2026: el dólar oficial casi se triplicó. Visto desde el otro lado, el bolívar perdió cerca de dos tercios de su valor frente al dólar en el año.

Octubre va más lento, pero no se detiene. El 1 de octubre la tasa estaba en 860,17 bolívares, según el registro diario de El Caribe. En tres semanas sumó unos 22 bolívares, alrededor de 2,5%. Es el famoso “goteo”: no hay saltos que asusten en un solo día, pero el acumulado sí asusta.

La brecha: el dólar de la calle va por delante

En Binance P2P, que es la referencia que usa buena parte del comercio y de quienes reciben remesas, el dólar se movía este martes alrededor de 1.005 bolívares, según Dolitoday. Contra la tasa oficial, la brecha está cerca de 14%.

A comienzos de mes esa diferencia rondaba 11,3%. O sea: no solo sube el dólar oficial, sino que el de la calle se le está despegando.

¿Por qué importa la brecha? Porque el Gobierno ha apretado el control para que los comercios cobren a tasa BCV, pero si el dólar real está 14% más caro, el comerciante que repone mercancía a precio de calle tiene dos salidas: subir precios o perder. Casi siempre sube precios. Por eso el venezolano ve un dólar oficial “tranquilo” y una cuenta del mercado que no deja de crecer.

Quién pierde y quién no

Pierde quien cobra en bolívares. El salario mínimo y las pensiones del IVSS siguen en 130 bolívares: a la tasa de hoy son unos 15 centavos de dólar al mes. Lo explicamos cuando Delcy Rodríguez habló de “hambre cero”: comer cuesta 755 dólares al mes y el salario mínimo vale 15 centavos. Los bonos ayudan, pero se pagan en bolívares y también se licúan.

Pierde quien ahorra en bolívares. Con una inflación acumulada en el año que El Pitazo cifra en 225%, guardar bolívares es ver cómo se encogen. No es casualidad que el venezolano piense en dólares desde hace años; es exactamente lo que discutimos a propósito del Nobel de Economía 2026 y la confianza en el bolívar.

Gana un poco quien recibe remesas. El familiar que recibe dólares desde Chile, Estados Unidos o España y los cambia a precio de calle obtiene más bolívares que si los cambiara a tasa oficial. Pero esa ganancia se la come la misma subida de precios en pocas semanas. No es riqueza, es una carrera para gastar rápido antes de que el bolívar valga menos.

El contraste que no cuadra

Aquí está lo curioso. Venezuela está vendiendo su crudo bastante más caro: el Merey promedió 93,75 dólares por barril en septiembre, cerca de 39% más que en julio, como contamos esta misma tarde en la nota sobre el precio del crudo venezolano. En teoría, más dólares petroleros deberían darle al BCV más munición para frenar el dólar.

Eso no se está viendo en la calle. La producción está estancada en torno a 1,2 millones de barriles diarios, y el acuerdo petrolero con Estados Unidos condiciona hacia dónde va una parte de ese crudo. Más caro el barril no significa, automáticamente, más dólares para sostener el bolívar.

Qué mirar ahora

En la calle muchos ya hacen la cuenta de fin de año: un pensionado consultado por El Pitazo cree que la tasa oficial pasará de 1.500 bolívares para diciembre. Es una predicción personal, no un dato, pero refleja algo real: nadie espera que el bolívar se recupere.

Lo que sí hay que vigilar es la brecha. Si vuelve hacia el 11%, el BCV estaría recuperando control. Si sigue abriéndose hacia el 15% o más, es la señal de que el dólar oficial va a tener que ponerse al día, y ese ajuste, cuando llega, llega de golpe.